Antes de escribirle al proveedor de internet, hay una cuenta que resuelve la mitad de estos casos. Los planes se venden en megabits por segundo (Mbps) y Steam muestra la descarga en megabytes por segundo (MB/s). Un byte son ocho bits.

Con un plan de 20 Mbps, el techo teórico son 2,5 MB/s. Si Steam te marca 2,2 MB/s, tu conexión está funcionando prácticamente al máximo. No hay nada que arreglar.

Tu planMáximo teórico en Steam
10 Mbps1,25 MB/s
20 Mbps2,5 MB/s
50 Mbps6,25 MB/s
100 Mbps12,5 MB/s

Si el número que ves está muy por debajo de esa columna, entonces sí hay algo que revisar.

1. El límite que Steam trae puesto

Steam permite limitar su propio ancho de banda. Es fácil dejarlo activado sin querer o activarlo al configurar la opción de no interrumpir el juego.

Ve a Steam → Configuración → Descargas. Revisa dos cosas:

  • Limitar ancho de banda. Si está marcado con un valor bajo, ahí está tu respuesta.
  • Limitar el ancho de banda mientras se transmite. Útil si juegas en línea mientras descargas, pero conviene saber que está activo.

En esa misma pantalla está la opción de permitir descargas durante la partida. Desactívala si la descarga afecta al juego y vuelve a medir.

2. La región de descarga

Steam asigna un servidor de contenido según tu ubicación. Cuando ese servidor está saturado, como durante el lanzamiento de un juego grande, la velocidad cae sin que tu conexión tenga nada que ver.

En Configuración → Descargas → Región de descarga, prueba con otra ciudad de la región. No siempre mejora. Si no notas diferencia, vuelve a la región original: la más cercana suele ser la opción adecuada.

3. Revisa el uso del disco

Steam muestra, junto a la velocidad de red, el uso del disco. Si la red va al 30 % y el disco al 100 %, el problema no es internet: es que el disco no puede escribir tan rápido como llegan los datos.

Pasa con discos mecánicos, con discos casi llenos y cuando Steam está descomprimiendo una actualización grande al mismo tiempo que descarga. La descarga se ve lenta, pero lo que está esperando es el almacenamiento.

Si es tu caso: libera espacio, y si puedes, instala los juegos que juegas seguido en un SSD.

4. Quién más está usando la conexión

Es lo primero que hay que descartar en una casa compartida. Una persona viendo video en calidad alta, una copia de seguridad en la nube o una consola actualizándose en la otra habitación se llevan la parte que le falta a Steam.

En el router de la mayoría de los proveedores hay una lista de dispositivos conectados. Vale la pena mirarla una vez: no es raro encontrar equipos que uno ni recordaba.

5. Cable en vez de Wi-Fi, cuando se pueda

Para una descarga de decenas de gigas, el cable de red no es una recomendación decorativa. El Wi-Fi comparte el medio con los vecinos, sufre con las paredes y pierde estabilidad exactamente cuando más constante necesitas el flujo.

Si el cable no es opción, al menos usa la banda de 5 GHz y acércate al router mientras dure la descarga.

6. Programa la descarga

Steam permite programar las descargas automáticas en una franja horaria. Es la solución práctica para conexiones compartidas: deja que los juegos se actualicen en una franja con menos actividad en casa.

Está en Configuración → Descargas, en la sección de restricciones de descarga.

7. Reinicia el cliente antes que la PC

Cerrar Steam por completo, incluido el icono de la bandeja, y volver a abrirlo reinicia el cliente y la descarga. Es una comprobación rápida antes de reiniciar todo el equipo; si no cambia nada, continúa con una medición externa de la conexión.

Si nada de esto cambia el resultado

Comprueba tu velocidad real con una medición fuera de Steam y compárala con lo que contrataste. Si la medición también sale baja, el problema está antes de Steam y ahí sí toca hablar con el proveedor, con datos concretos: velocidad medida, hora y si fue por cable o Wi-Fi.

En cualquier conexión compartida, el rendimiento puede bajar cuando hay más actividad en casa o en la red del proveedor. Para una descarga grande, programa el horario desde Steam y compara la velocidad en dos momentos distintos antes de sacar conclusiones.